Me ofrecieron un tratamiento coporal en cabina que consistía en dos sesiones de cavitación y presoterapia.
Acudí al centro de Granada que está situado en la calle Alhóndiga y me atendió una magnífica profesional llamada Angie que además de antenderme estupendamente, me explicó todo paso por paso.

Lo primero fue realizarme un diagnóstico corporal completo analizando peso, IMC (índice de masa corporal), cantidad de músculo y grasa, cómo se reparte la grasa en el cuerpo... Obtuve un montón de datos muy curiosos y algunas recomendaciones como que debía hacer más ejercicio anaeróbico para aumentar mi musculatura ya que el deporte que suelo hacer se basa más en lo aeróbico.

Después, Angie analizó qué tipo de celulitis tengo y dónde está localizada, con la ayuda de las placas termográficas. El resultado fue que tengo algunos micronódulos en los muslos y glúteos. Con estos datos se establece el tratamiento a seguir y dónde aplicar dicho tratamiento.

Empecé a recibir la sesión de cavitación que es totalmente indolora pero puede resultar un poco incómoda al principio ya que se escucha un pitido continuo en los oídos. Pasados los primeros minutos te acostumbras y no te das tanta cuenta del zumbido.
La cavitación se basa en ondas ultrasónicas de baja frecuencia que producen lipólisis en las células cargadas de grasa haciendo que se vuelvan más permeables y fluidas por lo que se rompen y se eliminan de forma natural, por la vía urinaria.
Antes de pasar el aparato por cada área se aplica en dicha zona un gel frío con la ayuda de una espátula. Luego la esteticista se encargará de ir pasando el aparato por la superficie de la piel. La sesión de cavitación dura entre 30 y 40 minutos.

Posteriormente llega el turno de la presoterapia que mejora la circulación del sistema venoso y linfático y ayuda a "mover" las grasas que se han liberado al organismo gracias a la cavitación para eliminarlas. Este paso que resulta bastante relajante dura 20 minutos.
En la segunda sesión, además de la cavitación, pude probar la radiofrecuencia corporal cuyo resultado es un efecto lifting y una piel más tersa. Las ondas de radiofrecuencia calientan uniformemente el colágeno de las capas más profundas de la dermis a través de impulsos eléctricos. Estas fibras de colágeno experimentan una contracción produciendo un efecto de tensado de la piel. Durante el tratamiento se nota una sensación de calor y quemazón y se controla la temperatura de la piel con un termómetro.

Recibí la radiofrecuencia primero en una pierna para que pudiera comparar con la otra y la diferencia entre ambas era abismal. Elimina totalmente la flacidez y la piel se ve más firme, hasta el punto que se notaba la nalga más elevada y el muslo con menos volumen. Este "efecto lifting" dura hasta siete días y tras verlo llegué a preguntarme si las modelos lo utilizarían antes de un desfile para lucir más guapas.
Aunque se recomienda como tratamiento continuado tanto para rostro como para cuerpo, podría usarse en plan puntual para ocasiones especiales como viajes, bodas, sesiones de fotos...

Angie me explicó que los resultados del tratamiento anticelulítico se notarían durante el mes siguente a las sesiones y lo cierto es que sí noté una mejoría aunque (pese a que tengo poca) mi celulitis no ha desaparecido por completo. También hay que tener en cuenta que sólo recibí dos sesiones y la esteticista me comentó que lo mínimo eran cuatro.
Como siempre comento cuando hablo de este tema: hago ejercicio dos veces en semana y me aplico un anticelulítico a diario. Estos dos últimos meses he estado usando un activo puro de cafeína de Etat pur y un anticelulítico de Iodase (del que os hablaré en un futuro).
En definitiva, me llevé buen sabor de boca de las cabinas de Bodybell tanto por el trato recibido como por el análisis previo aunque los resultados no fueron especialmente notables ya que sólo me di dos sesiones de cavitación y presoterapia.
Y tú, ¿sueles acudir a centros de estética?
