Hay ocasiones en las que tengo la sensación de que no uso todo lo que tengo porque no lo tengo bien ordenado y a la vista.
Esto me ocurría por ejemplo con las diademas: las tenía guardadas en un cajón junto a otros complementos para el cabello y al final siempre terminaba usando las mismas, las que estaban más arriba del todo y por lo tanto eran las más accesibles. Cuando revolvía un poco más, redescubría diademas de las que ni me acordaba.
Cansada de esta situación, empecé a buscar en Internet posibles formas de ordenar las diademas y encontré gente que las guardaba en cajas y otras que usaban una especie de rollos gordos creados por ellas mismas. Las cajas no me convencían porque era como tenerlas en el cajón y los rollos tenía la impresión de que acabarían deformando las diademas y dando de sí las felpas.

Tras darle bastantes vueltas, encontré una solución más simple de lo que parece. Pensé que sería buena idea tenerlas colgadas de una barra pues de esta forma estarían bien ordenadas y fácilmente accesibles.

Empecé la búsqueda de una barra que pudiera servirme para este cometido.
Las barras de cortinas resultaban demasiado largas y acabé optando por mirar accesorios para otras habitaciones como cocinas o aseos. Al final compré un riel para cocinas en Lidl. No recuerdo el precio pero supongo que rondaría los 5 euros.

Se fija a la pared mediante ventosas y viene con unos accesorios especiales para aplicar en la pared en caso de que no sea una superficie lisa como los azulejos. Pegando estos elementos se consigue una superficie plana en la que pueden adherirse las ventosas.
Al principio estaba muy contenta con mi invento, pero al poco tiempo empezaron a despegarse las ventosas así que las diademas y la barra acababan en el suelo cada dos por tres. Esto no sólo era un latazo porque había que recolocarlo todo sino que también llegó a pegarme sustos mientras dormía ya que armaba ruido al caerse.
Existen otros rieles que van atornillados a la pared como éste de Ikea que se llama
Grundtal y cuesta 4, 5 ó 6 euros en función del tamaño. Si quieres colgar el organizador de diademas a la pared te recomiendo que escojas uno similar.

En mi caso, después del intento frustrado de tener la barra colgada, se me ocurrió que podría reutilizarla encajándola en una estantería como muestro en la imagen inferior.

Por suerte, la barra es un poco más larga que el hueco del estante y queda totalmente ajustada y sin posibilidad de movimiento.

Detrás de las diademas tengo libros que ya he leído y por lo tanto no suelo usar ni consultar a menudo. Esta mañana al sacar las fotografías he retirado los libros para que las imágenes estuvieran más claras y me he dado cuenta de que tener los libros detrás ayuda a la estabilidad de las diademas. Sin ellos, algunas de las diademas resbalan y no se mantienen bien en su sitio. Este problema no existe si tienes la barra junto a la pared, pues es el propio tabique el que ayuda en la sujeción. Al no haber un hueco grande entre barra y pared las diademas quedan bien encajadas.

Por otro lado, el riel de cocina que compré traía unos ganchos que vienen genial para colgar las diademas que son tipo banda o felpa.
Nuevamente, Ikea tiene de todo y venden 5 ganchos similares por 2 euros. De todas formas imagino que estos ganchos serán fáciles de encontrar en ferreterías o incluso en bazares.

Y finalmente, sumando la barra y los ganchos he encontrado mi organizador de diademas perfecto. Las tengo ordenadas por colores y todas a la vista como yo quería.

Y para concluir, algunas ideas para reutilizar estas barras o rieles que en principio no han sido diseñados para ello. ¿Qué tal si en lugar de diademas cuelgas de la barra pulseras o collares?

La ventaja del riel del Lidl es que la barra no es fija y puede sacarse del soporte (ventosas en este caso) permitiendo colgar de ella incluso aquellas pulseras que no tienen cierre para abrirlas.
Y tú, ¿cómo ordenas tus accesorios?